Una mirada desde la terapia psicoanalítica

Autora: Laura Alicia Villafuerte Banuet

Hay algo profundamente desconcertante en nosotros mismos. Sabemos que esa relación nos duele… y volvemos. Sabemos que reaccionamos de forma que después nos arrepentimos… y lo repetimos. Sabemos que hay decisiones que no nos hacen bien… y aun así, algo nos empuja hacia ellas. Y entonces aparece una pregunta silenciosa, a veces con culpa, a veces con desesperación:

“¿Qué me pasa?”

Muchas personas llegan a terapia con esa sensación: como si hubiera una parte de ellas que no logran controlar, entender o cambiar. Y no es falta de voluntad, no es debilidad, no es que “no quieras mejorar”. Es algo mucho más profundo.

No todo en nosotros es consciente

Nos gusta pensar que decidimos desde la razón. Que si algo nos hace daño, simplemente deberíamos dejarlo. Pero la realidad es que gran parte de lo que sentimos, elegimos y repetimos no nace en lo consciente… sino en lo que no vemos; en aquello que vivimos, en lo que aprendimos del amor. en lo que dolió y no pudo decirse o en lo que tuvimos que callar para poder seguir adelante.

A veces, sin darnos cuenta, repetimos no porque queramos sufrir, sino porque eso nos resulta familiar. Porque en algún momento de nuestra vida, eso fue lo más cercano que tuvimos a sentirnos queridos, vistos o acompañados. Repetir también es una forma de intentar resolver

Esto es algo que pocas veces se dice, pero es clave:

Repetimos porque algo en nosotros está intentando resolver una historia que quedó inconclusa.

  • Volvemos a vínculos parecidos.
  • A sensaciones conocidas.
  • A escenas que, en el fondo, buscan un final diferente.

Como si hubiera una parte de nosotros que dice:

  • “Tal vez ahora sí funcione.”
  • “Tal vez ahora sí me elijan.”
  • “Tal vez ahora sí no termine igual.”

Pero sin darnos cuenta,

terminamos viviendo versiones distintas de la misma herida.

Entonces… ¿por qué la terapia ayuda?

Porque no se trata solo de “dejar de hacer lo que te hace daño”. Se trata de entender por qué lo haces.

En un proceso terapéutico, poco a poco empiezas a ver cosas que antes no eran visibles:

•Por qué eliges a ciertas personas

•Por qué reaccionas de determinada manera

•Qué hay detrás de tus emociones más intensas

•Qué historia se está repitiendo sin que lo notes

Y algo muy importante: dejas de pelearte contigo mismo… para empezar a comprenderte-

No se trata de cambiar rápido, sino de cambiar de verdad

Hoy en día hay muchos mensajes que dicen:

“ámate”, “suéltalo”, “elige mejor”.

Pero… ¿cómo haces eso cuando hay algo en ti que no te deja?

La terapia psicoanalítica no busca darte respuestas rápidas,

sino ayudarte a construir algo mucho más sólido: una comprensión profunda de quién eres y por qué eres así. Y desde ahí, los cambios dejan de ser forzados…

y empiezan a ser reales.

Tal vez no estás fallando… tal vez estás repitiendo algo que aún no ha sido escuchado

Si sientes que te pasa esto, si te reconoces en estos patrones, si hay algo en tu vida que se repite y no entiendes por qué… No significa que estés roto.

Significa que hay algo en ti que necesita ser visto, entendido y elaborado. Y eso no tienes que hacerlo solo.

Un espacio para ti: La terapia es un espacio donde puedes hablar sin ser juzgado,

donde lo que sientes tiene lugar, y donde poco a poco puedes ir entendiendo tu propia historia de una manera distinta. No para cambiar quién eres, sino para dejar de vivir atrapado en lo que te duele.

Si sientes que este texto te habló a ti, probablemente hay algo importante esperando ser trabajado. Y ese puede ser el inicio de algo diferente.